Pasaron varios meses, los mejores de mi vida, donde lo veía cada vez que quería, nos la pasábamos juntos, era como si fuera solo mío y nada más que mío. Sin embargo, de vez en cuando bajaba a la Tierra y me daba cuenta que todo era como un sueño, porque él seguía casado y sin intención de dejar a su esposa, me daba miedo hablar del tema y estropear los momentos bonitos que vivía junto a él.
Pero yo cada vez quería más, quería que fuera solo mío y cuando ya llevábamos cerca de dos años de relación, llena de momentos felices, sobre todo, tomé una decisión que cambiaría mi vida.
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