Ser la amante, no es ser una...

Dedicado para todos los enamorados de personas que tienen su vida hecha junto a otra persona.

viernes, 30 de julio de 2010

¿¿Ella o yo??

Pues después de dos años y que la relación avanzara más y más, solo faltaba una cosa, que fuera solo mío y nada más que mío. Así que me armé de valor y le di a decidir entre ella y yo. Sabía que no iba a tener valor de dejarla, pero yo ya no podía más, no quería seguir con esa situación.

No me confundí y efectivamente dijo que no la podía dejar, que no sabía qué sentía por ella, pero que eran muchos años juntos y que cariño le tenía y mucho, que de un día para otro no la podía dejar...

En fin, que dejamos la relación hace más de dos meses. El primer mes fue horrible porque estaba destrozada anímicamente, pero todo se supera poco a poco. Además somos buenos amigos y hay una cosa que tengo claro: he perdido a una "pareja", pero he ganado a un gran amigo.

miércoles, 28 de julio de 2010

Empezamos de cero

Todo cambió, porque empezamos de nuevo, es decir, retomamos la relación, pero esta vez de forma distinta. Ya no era la amante escondida que nadie podía ver, ahora todo era diferente, me presentaba a algunos familiares, tíos, primos, amigos íntimos, compañeros de trabajo... La gente veía lo que pasaba, hacían muchas preguntas sobre nuestros actos, pero parece ser que los rumores no llegaban a oídos de su esposa, o al menos, eso me dio a entender él.

Pasaron varios meses, los mejores de mi vida, donde lo veía cada vez que quería, nos la pasábamos juntos, era como si fuera solo mío y nada más que mío. Sin embargo, de vez en cuando bajaba a la Tierra y me daba cuenta que todo era como un sueño, porque él seguía casado y sin intención de dejar a su esposa, me daba miedo hablar del tema y estropear los momentos bonitos que vivía junto a él.

Pero yo cada vez quería más, quería que fuera solo mío y cuando ya llevábamos cerca de dos años de relación, llena de momentos felices, sobre todo, tomé una decisión que cambiaría mi vida.

domingo, 25 de julio de 2010

Mi decisión

Llegaba el momento de tomar una decisión, era un momento delicado en el que apenas pude pensar porque fue en una situación tensa. Mi primera idea era que no quería que él dejase a su esposa porque yo se lo pidiera, sino porque él lo desease así, quizás idea confundida, pero no quería sentirme culpable de una ruptura de matrimonio. Pero claro que deseaba que la dejara, de eso no tengo dudas, sin embargo, tenía miedo también a pedírselo y que no lo hiciera, así que le dije que me alejaría de él, que no seríamos ni amigos, por mucho que me doliera, porque más que mi chico, era mi amigo y me partía el corazón en pedazos la idea de que ni siquiera fuéramos amigos, pero no era capaz de pedirle que dejara a su esposa, consideraba que esa decisión la tenía que él que tomar sin que interviniera yo.

Me pasé días llorando, sabía que tenía que ser fuerte, pero no lo era, lo reconozco.

Días después, me llamó pidiendo perdón por haberme hecho tomar esa decisión, me dijo que no me quería perder como amiga, que era una gran persona y le dolía tenerme lejos.

Empezamos a vernos de nuevo, pero solo como amigos, como buenos confidentes. Pero yo seguía enamorada y no me resignaba a la idea de perderlo e intentaba que cayera de nuevo en mis brazos, aunque él parecía convencido de querer seguir con su vida estable, con su esposa y nada de tener amante.

Pasaban los días, hasta que llegó el momento en que todo cambió...

jueves, 8 de julio de 2010

El comienzo de una relación


Construir un castillo de naipes, es decir, poner las cartas necesarias para que una relación funcione.
Ya de por sí, construir una relación de pareja no es fácil, primero hay que conocerse y ver si somos compatibles como pareja.

Si queremos ser pareja de quien desde hace años es nuestro amigo, tenemos un camino adelantado, pero todo adelanto se convierte en atraso cuando ese amigo que tenemos y del que estamos enamoradas, es casado.

La base del castillo, la amistad, pero se puede caer en cualquier momento al colocar una carta mal. No es fácil hacerle ver a un amigo casado que estás enamorada de él, hay que tener mucha precaución.

¿Qué decidí? Enamorarlo poco a poco e ir colocando cartas.

Empezamos una relación totalmente a escondidas, así durante varios meses hasta que empezamos a frecuentar juntos lugares públicos, a estar con amigos que sabían de nuestra "buena amistad", solo eso, buena amistad.

Pero los rumores corrían y a su esposa le debieron llegar ciertos comentarios... Él nunca me lo ha afirmado pero se deduce al ver la reacción de él, algo había cambiado: me evitaba, no me llamaba, no me enviaba mensajes... Le dije que quería saber la verdad y su respuesta fue que tenía que decidir si alejarme de él para siempre (como si no lo conociera) o ser su pareja (dejando él a su esposa).